El directorio suspende espectáculos, revisa contratos, cierra las puertas a los artistas extranjeros y se queda sin programación
ALEXANDER LALUZ
Esta semana el Sodre canceló dos programas de su actual temporada. Primero, las funciones del ciclo Sodre en puntas en el Auditorio Nelly Goitiño. Y, en la noche del jueves, el concierto del coro en el teatro Solís, previsto para la noche de hoy. En ninguno de los dos casos el instituto emitió un comunicado oficial explicando los motivos de estas decisiones. Una actitud que ya se ha reiterado en otras instancias, y que ha sembrado cierto desconcierto, tanto en la interna de la institución como en el público. Después de las tres primeras funciones de Sodre en puntas en el teatro Solís, los días 16, 27 y 28 de marzo, el ballet del instituto tenía programadas seis más en el Auditorio Nelly Goitiño para el mes de abril, además de una gira por el Interior. Este cronograma quedó truncado, y toda la temporada de este compañía está, al menos por ahora, entre signos de interrogación. . Con este espectáculo, el ballet inauguraba una temporada con nuevo director, el bailarín y coreógrafo Miguel Robles, de Argentina, que fue designado a mediados de febrero. Además, el anterior Consejo Directivo había contratado a la bailarina Paula Argüelles, también de Argentina, para crear las coreografías de dos títulos de repertorio: las suites La Bayadera y Coppelia. El programa lo completaba la obra Frágil, de Robles, basada en música del compositor estonio Arvo Part. Durante el proceso de preparación de las tres coreografías, las autoridades del Sodre cancelaron el contrato con el diseñador Nelson Mancebo, que estaba trabajando en el vestuario. Según precisó la bailarina Paula Argüelles a El País, "la producción se fue diezmando progresivamente. El vestuario de Mancebo era una maravilla y las telas elegidas eran preciosas. Lamentablemente nos avisaron que ese contrato había caído pocos días antes del estreno, y nos dijeron que teníamos que arreglarnos con lo que había". Finalmente el vestuario fue confeccionado por las vestuaristas del Sodre, reciclando telas y trajes viejos. "Me pareció muy fuerte usar las telas que Mancebo había seleccionado para trajes que no tenían un diseño. Con el poco tiempo que teníamos se hizo lo que se pudo", agregó Argüelles. Pese a estos inconvenientes, la artista argentina entiende que el estreno de Sodre en puntas fue muy bueno, y que "capitalizó el trabajo realizado en todos estos meses, en los que la compañía se entregó de forma intensa y cálida". En su opinión, la interrupción de este ciclo afecta de manera profunda el ánimo de un colectivo que viene arrastrando desde hace varios años una infinidad de problemas. Entre ellos, la falta de actividad regular, la carencia de asistencia médica especializada (kinesiólogos, traumatólogos, que puedan asistir a los bailarines en caso de lesiones), la falta de un espacio de ensayos apropiado, y, muy especialmente, la avanzada edad de muchos de los integrantes del cuerpo. Esto último tiene su raíz en la falta de una ley jubilatoria que contemple la brevedad de la carrera de un bailarín. Un tema que sigue en discusión a nivel político y jurídico, pero todavía no encontró una solución legal. El telón de fondo. Paralelamente a la preparación de Sodre en punta, tanto Robles, flamante director del ballet, como Argüelles padecieron los polémicos cambios en las políticas de gestión del Sodre. Ambos habían firmado sus contratos en febrero, cuando todavía estaba el Consejo presidido interinamente por el músico Fernando Condon. Pero durante todo este tiempo de trabajo, no pudieron cobrar sus salarios ni resolver, en el caso de Robles, las condiciones de su permanencia en el país. Según manifestaron a El País los bailarines argentinos, el nuevo Consejo que asumió en marzo, encabezado por la Dra. Azucena Berrutti, no dio ninguna explicación para este retraso. Y pese a las reiteradas solicitudes de entrevista, nunca fueron recibidos por Berrutti ni por el Dr. José Wainer, vicepresidente del Consejo. Robles, que actualmente está en Buenos Aires, enfatizó que "seguía en Montevideo hasta la semana pasada, muy a pesar de que las condiciones establecidas en el contrato no se estaban cumpliendo. Vivía en un hotel autoproduciéndome, sin viáticos y sin cobrar el sueldo. Es una situación un poco humillante. Subía y bajaba escaleras haciendo trámites y pidiendo entrevistas, pero todo pasaba ante una indiferencia total". La situación de Argüelles no es muy diferente. Hasta el día del estreno de Sodre en puntas, no había podido cobrar, y "nadie de la secretaría ni del Consejo me explicaba nada. Lo único que me decían era que la firma no salía". En este contexto, también decidió volver ese fin de semana a Buenos Aires, para retormar sus compromisos como integrante del cuerpo de baile del teatro Colón, y esperar a que en un plazo prudencial se resolviera el problema con el Sodre. La solución finalmente llegó el jueves pasado, y la artista pudo cobrar lo estipulado. Llamados a silencio. Durante las últimas semanas, varios trascendidos coincidían en que el nuevo Consejo del Sodre estaba viendo con desconfianza las resoluciones administrativas tomadas por la gestión anterior. Tres de los temas más urticantes eran los contratos firmados con artistas y producciones extranjeras, los salarios de los artistas que componen los cuerpos estables, y el estado de las finanzas del instituto. Ante esta situación, las sospechas, los conflictos y la incertidumbre se convirtieron en las notas más visibles del Sodre. Las especulaciones finalmente se confirmaron cuando las autoridades resolvieron que en esta temporada no se contrataría más a extranjeros (Resolución 190/09 del 16 de marzo), y que, por el momento, toda la programación quedaba en suspenso. En coincidencia con el hermético silencio mantenido hasta el momento (El País pidió dos veces entrevista con Berrutti sin conseguir respuesta), el Consejo tampoco emitió una comunicación oficial sobre estas medidas ni a los medios ni a la población.
El coro no celebrará esta noche sus 75 años de existencia
Al cumplirse 75 años de la creación del coro estable del Sodre, estaba programado para la noche de hoy un concierto especial en el teatro Solís. En esta conmemoración, el maestro David del Pino de Perú iba a dirigir el monumental oratorio La creación de Haydn. Y para esta interpretación, el coro estaba ensayando con la Ossodre y cuatro solistas invitados: la soprano Sandra Silvera, la mezzo Jacqueline Villarnovo, el tenor chileno Iván Rodríguez y el bajo argentino Lucas Debevec Mayer. Pese a las expectativas creadas en torno a esta conmemoración, el concierto fue suspendido en la noche del jueves pasado. La decisión debió ser tomada por el director David del Pino, ya que los músicos extra de la orquesta no se presentaron al ensayo general fijado para ese día. Este numeroso grupo de músicos no percibía sus haberes desde el mes de enero, aún así, tal como lo precisaron en una nota enviada al Consejo del Sodre, ellos continuaron asistiendo a los ensayos y conciertos. Ante la falta de una solución satisfactoria a sus reclamos, los músicos extra resolvieron no asistir al ensayo general de La creación. La medida, como era previsible, diezmó a la orquesta en varias de sus secciones instrumentales. Evaluando esta situación crítica, el maestro del Pino levantó el concierto y envió a la Coordinación artística una nota fundamentando la resolución. Allí se expresa que la orquesta quedó sin algunos instrumentos solistas que exige la partitura, por lo cual "resulta imposible la ejecución de la obra". Y agregó en otro tramo de su nota: "Todo esto es muy lamentable, por el público, por los solistas invitados y por todos nosotros (...) Ojalá que (...) esta problemática del Sodre se resuelva y los artistas reciban un trato ético y profesional".
AMIGOS LES TRAIGO VIDEOS DEL TOQUE QUE SE REALIZO EN LA SALA ZITARROSA EN MONTEVIDEO EL 3 DE ABRIL CON UN GRAN AMIGO, CANTAUTOR Y EXELENTE MUSICO Y AMIGO, GABRIEL MALLADA.